Miquel Adam conoce bien la gloria y la miseria que rodea el hecho literario y el negocio editorial. Ha vivido liquidaciones negativas, en balde ha perseguido periodistas, ha acompañado autores por mil plazas vacías y ha sido editor. Empezó a sentirse escritor bajo la máscara del pseudónimo Subal Quinina y participó del auge de los blogs literarios con La Segona Perifèria.
- Última actualización: 20-04-2019
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